Julio González, en São Paulo
28 Marzo 2020
La muestra en el Instituto Ohtake reunió 70 piezas, entre esculturas, dibujos, pinturas, fotografías y documentos
«Max Beckmann. Figuras en el exilio» se pudo visitar hasta el 27 de enero en el Museo Thyssen-Bornemisza (Madrid). Beckmann (Leipzig, Alemania 1884 -Nueva York, EE.UU. 1950) fue un hombre solitario, de espíritu independiente. Su estilo es impresionista, pero con un lenguaje muy personal, que nada tiene que ver con el de sus coetáneos.
El pintor abandonó Alemania en 1903 para mudarse durante un año a París, donde conoció la obra impresionista y descubrió a Cézanne y a Van Gogh. Desde 1904 y hasta la I Guerra Mundial vivió en Berlín. Se alistó como voluntario a la Guerra, pero tuvo que regresar por una crisis nerviosa. El conflicto armado agudizó su escepticismo y desilusión, y su estilo pictórico se hizo más dramático. En 1915 se instaló en Frankfurt. En los años veinte, pintó numerosos retratos y autorretratos, temas figurativos, paisajes y bodegones. Al final de esa década su fama fue en aumento hasta la llegada del nazismo, que truncó su carrera. Durante unos años estuvo entre París y Ámsterdam. En la capital holandesa, donde estuvo refugiado durante la II Guerra Mundial, hizo importantes series de obra gráfica, entre las que destacan las litografías del Apocalipsis, en las que dejó reflejada su visión personal del conflicto. Ya en 1945 se trasladó a vivir a Estados Unidos, donde pasó sus últimos años.
Pie de foto: Foto de grupo de la inauguración de la exposición de Max Beckmann.
«Max Beckmann. Figuras en el exilio» se pudo visitar hasta el 27 de enero en el Museo Thyssen-Bornemisza (Madrid). Beckmann (Leipzig, Alemania 1884 -Nueva York, EE.UU. 1950) fue un hombre solitario, de espíritu independiente. Su estilo es impresionista, pero con un lenguaje muy personal, que nada tiene que ver con el de sus coetáneos.
El pintor abandonó Alemania en 1903 para mudarse durante un año a París, donde conoció la obra impresionista y descubrió a Cézanne y a Van Gogh. Desde 1904 y hasta la I Guerra Mundial vivió en Berlín. Se alistó como voluntario a la Guerra, pero tuvo que regresar por una crisis nerviosa. El conflicto armado agudizó su escepticismo y desilusión, y su estilo pictórico se hizo más dramático. En 1915 se instaló en Frankfurt. En los años veinte, pintó numerosos retratos y autorretratos, temas figurativos, paisajes y bodegones. Al final de esa década su fama fue en aumento hasta la llegada del nazismo, que truncó su carrera. Durante unos años estuvo entre París y Ámsterdam. En la capital holandesa, donde estuvo refugiado durante la II Guerra Mundial, hizo importantes series de obra gráfica, entre las que destacan las litografías del Apocalipsis, en las que dejó reflejada su visión personal del conflicto. Ya en 1945 se trasladó a vivir a Estados Unidos, donde pasó sus últimos años.
Pie de foto: Foto de grupo de la inauguración de la exposición de Max Beckmann.
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