Julio González, en São Paulo
28 Marzo 2020
La muestra en el Instituto Ohtake reunió 70 piezas, entre esculturas, dibujos, pinturas, fotografías y documentos
«D’après» (Y después) fue el nombre elegido para la exposición retrospectiva de Miguel Ángel Campano (Madrid, 1948 -2018), puesto que el pintor fue articulando ciclos extensos que se sucedían, de manera que contar su obra, en sus múltiples formas, siempre requiere enunciar un «y después», un «après». La selección de más de cien obras se ha podido ver en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía del 6 de noviembre al 20 de abril de 2020, gracias al patrocinio de Abertis.
La exposición se inauguró el año después de la pérdida del artista, quien estuvo contribuyendo a confeccionar la muestra hasta el último momento. La selección recogía pinturas suyas realizadas a partir de 1972. En aquella época, Campano hacía, generalmente, ejercicios de abstracción geométrica, en la senda del grupo de Cuenca. Ya en los primeros ochenta, el artista adoptó el gran formato en series como Vocales, con referencias a la literatura y dentro de una marcada gestualidad. Casi en paralelo, se interesó por la tradición pictórica: Delacroix, Cézanne o Poussin, naturaleza muerta, paisajes, etc. En los noventa, la obra de Campano acusó distintos procesos de despojamiento: se cortan las referencias a la tradición y el color es substituido por el blanco y negro. El pintor retomó el color al aproximarse el cambio de siglo. El color intenso, esta vez expresionista, aparece en otras series de esa época —como la que homenajea a José Guerrero—, acogida también en la retrospectiva.
«D’après» (Y después) fue el nombre elegido para la exposición retrospectiva de Miguel Ángel Campano (Madrid, 1948 -2018), puesto que el pintor fue articulando ciclos extensos que se sucedían, de manera que contar su obra, en sus múltiples formas, siempre requiere enunciar un «y después», un «après». La selección de más de cien obras se ha podido ver en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía del 6 de noviembre al 20 de abril de 2020, gracias al patrocinio de Abertis.
La exposición se inauguró el año después de la pérdida del artista, quien estuvo contribuyendo a confeccionar la muestra hasta el último momento. La selección recogía pinturas suyas realizadas a partir de 1972. En aquella época, Campano hacía, generalmente, ejercicios de abstracción geométrica, en la senda del grupo de Cuenca. Ya en los primeros ochenta, el artista adoptó el gran formato en series como Vocales, con referencias a la literatura y dentro de una marcada gestualidad. Casi en paralelo, se interesó por la tradición pictórica: Delacroix, Cézanne o Poussin, naturaleza muerta, paisajes, etc. En los noventa, la obra de Campano acusó distintos procesos de despojamiento: se cortan las referencias a la tradición y el color es substituido por el blanco y negro. El pintor retomó el color al aproximarse el cambio de siglo. El color intenso, esta vez expresionista, aparece en otras series de esa época —como la que homenajea a José Guerrero—, acogida también en la retrospectiva.
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